Anemia de tolerancia

Muchas veces leo las clásicas preguntas que le hacen a la gente en los reportajes y me percato que las respuestas son casi iguales. “-¿Que te enorgullece de ti?” – “La educación que me dió mi madre”, “Mi padre”, “Estoy orgullosa de mis amigos”, “De mi cola”, “De mis ojos”, “Mis manos” ,”Mis piernas”. Es como que nadie está orgulloso sobre una totalidad, ¿acaso significa que estamos avergonzados del conjunto humano que somos? Me incluyo en las respuestas de orgullos parciales. ¡Estoy orgullosa de mi dentadura! Pocas veces he visitado a un dentista, casi nunca ingiero dulces, me lavo cuatro veces al día los dientes,o más  y no tomo café.  A pesar que en mi alimentación abundan el tomate y el té (que dicen que manchan los dientes) no tengo problemas de manchas. Como hacía más de 6 años que no iba a un dentista, decidí buscar uno en Buenos Aires. Primero elegí por zona, después por nombre. Encontré un nombre que sonaba a canción. Me encantó el apellido. Tenía algo que ver con la boca: “canción” Fuí en taxi, y la conversación con el taximetrista se tornó muy interesante. -La gente no tiene tolerancia hoy , los que manejan están como locos, la gente vive enojada,el mismo tipo que hoy en la calle te putea, mañana en el campo te pide disculpas y te invita un mate. Hay que estar en contacto con la naturaleza, si uno toma contacto directo con ella le cambia el organismo, te serenas y aprendes que los eventos y cosas de la vida tienen su tiempo. Le dí la razón , dado que opino lo mismo, le conté algunas anécdotas referentes a ese comentario y llegué al destino, un poco antes de la hora. Entré, el consultorio estaba vacío, la secretaria tomó mis datos y me hizo un pequeño cuestionario de antecedentes. No me gusta entrar a un consultorio y no ver pacientes. Mal síntoma. Pero ya estaba allí y no quise ser paranoica.  Me dejaron sentada unos 5 minutos y me llamaron. Una señora con túnica de asistente me atendió y tras ella apareció el Odontólogo, me dió la mano y me dijo: -Contame porque me visitás -Control nada más, hace tiempo que no voy al dentista, por los viajes de mi trabajo me cuesta ir, asi que quisiera un chequeo. -Abrí la boca lo más grande que puedas – dijo mientras se colocaba un tapa boca, que sujetó tras sus pequeñas orejas. Otro mal síntoma.  Debo aclarar que siempre miro las orejas de las personas, me encantan las  pequeñas. Será influencia del cuento de Caperucita Roja? Creo que orejas pequeñas no escuchan más que lo propio.  Pero siendo dentista era perdonable, dado que ellos pueden hablar durante toda la sesión y uno solo escucharlos. Parecería que a medida que aprendes a escuchar se desarrollan más tus orejas. -Tenés una maravillosa dentadura. -Ahahaha – dije con la boca muy abierta mientras le seguía mirando las orejas que parecían encerradas entre los paréntesis del tapaboca. -No hay caries…. pero hay una pequeña depresión en un molar, le estoy poniendo una pasta para evitar que en un futuro se haga caries . -Aaahnnnnnnnn… ? – era una pregunta que no me salió clara-. Y tuve que esperar a que sacara un aparato de mi boca para poder preguntar que era eso. -Es una pasta de color más blanco que tu dentadura, muy bonita, queda muy bien porque es más blanca que tus dientes, si querés después te puedo poner la pasta por varios dientes que te protegen y queda muy bien -¿COLOR BLANCO???? ¿MÁS BLANCO QUE MIS DIENTES????? -¡Si, claro queda muy bien! -¡Pero yo no quiero eso!, si hay que hacer arreglo quiero que no se note, no me gusta que se vea eso. ¿Se puede sacar???? -me lo tendría que haber avisado antes de colocarlo y explicarme qué y para qué era. –Necesito que sea más blanca para saber dónde la coloqué –me dijo con tono de orgullo. Pero no solo la veía él, también yo y los demás, es como que el zapatero me dejara en el zapato agujas y pruebas de que me lo arregló. No era un arreglo entonces era un parche. – ¿Pero se puede sacar u oscurecer un poco? . Insistí. -No, no se puede pero si no te gusta no vengas más y ya está. Quedé callada, con furia, con una mancha en un molar, ya habia pagado, porque te hacen firmar al llegar y se lo descuentan a tu prepaga. Elegí por apellido musical un dentista que sólo  podría ser matraca, anémico de tolerancia, cero de escucha , mucha ciudad poco campo. Maria Raquel Bonifacino

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5 Respuestas a “Anemia de tolerancia

  1. ay Maria Raquel , pues sabes que me ha sucedido lo mismo, pero aca en España es peor, es carísimo, lo lamento, te comprendo una enormidad.

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