Viaje hacia mis 11 años

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 Si pudiera encontrarme conmigo el día que cumplí 11 años me diría:

Cuida de tus abuelos, los extrañarás toda tu vida, llámalos todos los días,estira el tiempo, abrázalos fuerte, porque los brazos se irán soltando y perdiendo en la memoria con los años, respira hondo hasta que el aire invada tus piernas y siente más el aroma a lavandas, a sopa recién hecha, a albahaca fresca. Mira a tus abuelos, memoriza sus surcos, el color de sus ojos, muchas veces necesitarás encontrarlos en tu recuerdo, escúchalos todo lo que puedas, será de las cosas que más necesitarás en tu vida. Será también, el primer gran dolor del camino cuando partan, ese dolor que el corazón no te deja olvidar y que te hará cuestionar el sentido de vivir, las primeras y verdaderamente dolorosas preguntas sobre la existencia.

Abraza mucho, diles que los quieres a esos seres que llenan de amor tu infancia y juventud, quienes te enseñan que amar es sin condiciones, sin insultos, sin facturas, sin reclamos.

Vive y haz que sean los mejores momentos con tu padre, pelea menos, calla más, hazlo reír todo lo que puedas, escúchalo, aunque te parezcan lejanas esas locas ideas que pueblan sus días.

No te apures en amar a una pareja, pues es difícil que alguien ame como tú, los códigos de amor nunca son suficientes e iguales, eso lastima, va destruyendo las alas que le pones al corazón, ama, pero aléjate fácilmente cuando se vuelva triste la relación y no dudes, aunque nunca dudaste.

No leas tanto, disfruta más del viento, no estés encerrada entre libros y pinturas, abre las ventanas y deja que el aire recorra tus espacios colmados de silencios y agónicos de llantos. Vive. Que vivir entre letras es estar prisionero de ellas.

No estudies tanto, simplemente ir logrando caminos debe ser algo divertido y agradable como todo en la vida.

Siempre habrá alguien que te critique, que te juzgue, que te hiera, que quiera destruirte, y tienes dos posibilidades, no mirar hacia el costado y seguir adelante con tus metas o enfrentarlos y desgastarte en el intento.

Siempre habrá alguien también para contenerte, ayudarte, darte un buen consejo, pero no creas que a los enemigos es mejor tenerlos cerca, eso no sirve de nada, ni nunca sirvió, son leyendas, pero presta atención:  a veces tus peores enemigos están más cerca de lo que crees, y cuanto más cerca de ti estén más te dañarán.

No te apures por crecer, el tiempo llega solo y de prisa, vive tu niñez, disfruta tu juventud, olvida los sueños de ser y de crecer, vive el hoy, salta, baila, canta aunque desafines, ríete mucho, no pienses tanto en los demás, cierra los libros, los cuadernos de poesías, que vendrán años duros de mucho y mucho trabajo, piensa más en ti que en el futuro, no sueñes, vive!!!!. No seas tan obediente, no te paralices ante una discusión, juega, juega mucho porque no tendrás tiempo luego  y el tiempo te hará olvidar lo poco que sabes de jugar y divertirte.

Irás perdiendo cosas en las rutas, sobre todo memorias sin importancias, y serán muchas, muchísimas, tantas como banalidades que vivirás, y esas no deberías hacerlas, lo que se olvida no vale la pena vivirlo.

Una y mil veces te destrozarán el corazón, porque éste nace de cristal y de tantos parches se volverá fibroso, aprende por eso a protegerte e ignorar los accidentes sentimentales, hazle un escudo con la indiferencia.

Abraza fuerte a los árboles, pues aprenderás muy tarde lo que sienten, no creas todo lo que te enseñan, verás que la educación tiene muchas caras y caretas y no tiene  que ver con el verdadero conocimiento.

Por sobre todas las cosas piensa en tu felicidad y no en complacer a los demás. No dañes a nadie ni a nada y no dejes que te dañen.

Ahora a la distancia puedo ver los errores y tratar de corregirlos en esta etapa del camino.

Y los amigos se descubrirán cuando estés mal, ellos siempre aparecen, a los buenos me refiero, aunque pases un largo tiempo sin tener noticias de ellos.

Eres del viento, por eso déjalo que corra por tus venas, eres del mar no intentes separarlo no podrás, simplemente déjalo correr como tus lágrimas, escúchame pequeña, eres del fuego, por eso lucha por ser feliz y déjalo quemar lo que no sirve, y recuerda que eres de la tierra cuídala aprenderás de ella mucho más que de los textos.

Maria Raquel Bonifacino

@derechos reservados

 

 

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