El pueblo unido…

el cielo

 

por Maria Raquel Bonifacino

 

El pueblo unido jamás será vencido

Pero no encuentro nunca un pueblo unido, si miro a la sociedad lo único que veo son divisiones y grietas, odios, rencores, discriminaciones, abusos, y no por el poder, ni la ideología, ni el dinero, ni las ambiciones, vemos bulling, sexo contra sexo, políticas contra políticas, odios en el deporte, opiniones odiando contrarias opiniones, en vez de unirnos algo, todo nos separa:

Políticas, deporte, animales, razas, sexo, religión, arte, modas, estilos de vida, decisiones vitales, inseguridad.

No nos une ni siquiera el espanto.

Tal vez algunos están unidos por el escepticismo, el odio y la desconfianza, o unidos por el miedo y el terror ante enemigos comunes como la guerra, pero que originan odios de todas formas.

¿Qué otra forma de unión tenemos?

La aceptación de una causa común de lucha, como ser el aborto si o aborto no, pero eso separa y crea también odios y agresiones.

Si en un grupo de amigos o familiares no pueden hablar de deportes u otros temas triviales sin discutir y pelear, ¿que esperamos de una población o comunidad?

Los referentes más importantes de las Sociedades han caído y han sido lastimados y han lastimado a toda la población y las heridas han sido mortales.

No hablo de políticas, hablo de personalidades que son seguidas e imitadas en distintas áreas.

Ya no hay líderes sin banderas, sin intereses personales.

Nacen del marketing y de la inconsciencia colectiva.

¿Por qué necesitamos líderes para saber cómo actuar?

Nuestra inteligencia debería ser utilizada antes de seguir a alguien.

Hay quienes solamente generan divisiones. Ellos no merecen ser seguidos.

Las diferencias de opinión, de razas, de acciones no tendrían que dividirnos, son lógicas dentro del contexto social.

No estar de acuerdo con algo no debería de generar odio en personas inteligentes, sino comprensión, tolerancia, respeto y racionalidad.

Por supuesto que actos delictivos y deplorables deben de ser condenados en todas las sociedades, pero evitar el odio es fundamental para lograr la atención requerida para una convivencia inteligente.

Cuando le preguntamos a alguien que desea de nuestra sociedad, siempre contestan:

– Quiero una sociedad segura, tranquila y en paz.

Entonces, ¿ porqué no lo intentamos?

Si vamos a imitar acciones, copiemos las buenas, si es que queremos una mejor sociedad.

Estamos distraídos, divididos, obligados a elegir siempre una senda u otra, con los límites y banderas, barreras y muros marcados en nuestro corazón, pero no los hemos elegido nosotros, se nos han impuesto por esa misma distracción permanente en la que estamos viviendo.

La libertad está en nuestras elecciones.

La unión es la mayor fuerza.

 

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